¿Las abejas hacen crecer la soja? Un estudio argentino lo confirma
Crédito: InfoCampo
En el corazón productivo del sudeste cordobés, un equipo del INTA Marcos Juárez reveló un hallazgo que revaloriza a uno de los actores más pequeños del ecosistema: las abejas melÃferas. A través de un estudio riguroso, los cientÃficos comprobaron que la polinización biótica, es decir, mediada por insectos, puede elevar un 34% la formación de frutos de soja y un 27% el peso total de sus semillas. El impacto, además de productivo, se traduce en una mejora de la calidad del grano, con más contenido de aceite.
La investigación comparó parcelas sometidas exclusivamente a autopolinización con otras expuestas a la actividad de abejas, colocadas estratégicamente en colmenas. El resultado fue claro: dentro de un radio de 150 metros, la actividad de los polinizadores se multiplicó, mientras que más allá de los 300 metros, se redujo un 72%. Este dato marca una alerta: la distancia importa.
Aunque históricamente se consideró que la soja se poliniza sola, los datos actuales muestran que los insectos juegan un rol esencial, no solo para transportar polen entre flores, sino también para compensar la falta de polinizadores nativos en escenarios hostiles. Las abejas, además, aprovechan la floración de la soja como una valiosa fuente de néctar para la producción de miel, dando lugar incluso a mieles monofloras.
?El impacto de la polinización es comparable a la ganancia genética acumulada en más de tres décadas?, aseguró Pablo Cavigliasso, investigador principal. Esto resalta el enorme potencial de sumar a los servicios ecosistémicos como aliados de la agricultura moderna.
En Argentina, donde se cultivan más de 15 millones de hectáreas de soja por año, el estudio ofrece una conclusión contundente: preservar y fomentar la actividad de los polinizadores no es solo una cuestión ambiental, sino una decisión estratégica para la sostenibilidad y la rentabilidad del campo.